El juguete nuevo

father-2770301__340

Los padres de Tomás insistían en recuperar al estúpido de su hijo, y a mí Benito, el pobre secuestrador, comenzaba a darme pena. Cuando se entregó a los dos días sin crío y sin dinero pensamos: aquí huele a muerto. Los padres no podían creerlo. Le apretamos las clavijas al tipo pero solo contó una historia absurda de víctimas, verdugos y viceversas. El día que recibimos la llamada, Benito pidió la cadena perpetua, pero le dejamos en el parque favorito de Tomás como se nos había indicado. De lejos, todos nos miramos. Los padres, con lágrimas de alivio. Nosotros, con cierta pesadumbre. Benito, con terror cuando sintió aquella manita que lo agarraba.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s