Mayte Blasco. La lluvia suave

La extrañeza de la lluvia / Mayte Blasco. Ed. Maluma

Amigos, hoy inauguro un género que nunca me atreví a tocar y ya iba siendo hora. La excusa es perfecta: la nueva novela de Mayte Blasco.

Cuando Mayte me habló por primera vez de “La extrañeza de la lluvia” me la presentó como una historia ambientada en un futuro ligeramente distópico. Pero no, amigos. No os equivoquéis. No es en absoluto ligera. Quiero decir que no es una de esas novelitas para pasar el rato y ya. Vamos, que deja poso. Y en cuanto a la distopía, podríamos decir que un poco, lo justo y necesario.

Sorprende lo diverso de los temas que toca, que no dejan de ser más que piezas de un mismo todo. Se percibe un claro interés por asuntos tan actuales que parece que hubiera hecho un viaje en el tiempo para conocer los hechos que tan solo unos meses después de terminar la novela iban a ocurrir. Así que la primera pregunta es inevitable:

PREGUNTA: ¿Cuándo y cómo se gestó tu novela?

MAYTE BLASCO: Empecé a escribirla a finales de 2018 y la acabé a principios de 2020. Recuerdo que la llevé al Registro de la Propiedad Intelectual dos días antes de que nos confinaran.

P.: ¿Eres consciente de que resulta premonitoria hasta el escalofrío? Confiesa, tú sí que sabes interpretar los textos de Nostradamus.

M.B.: Supongo que te refieres al asunto de la pandemia… Bueno, en mi novela aparece un virus que prolifera en las atmósferas muy contaminadas de las ciudades. No es exactamente lo mismo que estamos viviendo con el COVID. En cualquier caso, el virus de mi historia no genera una pandemia tan terrible como la actual. Eso no podía imaginarlo ni en mis peores pesadillas cuando empecé a escribir esta novela. En mi libro ese patógeno es un efecto más de la decadencia ecológica en la que ha derivado el mundo en ese futuro incierto. Hay cierto paralelismo entre la gestión actual de la pandemia que oscila entre atender a la emergencia sanitaria o salvar la economía y en el libro sucede una cosa parecida.

P.:¿Por qué escribiste esta novela? Es decir ¿por qué elegiste esta temática?

M.B.: Una de las motivaciones que siempre me ha llevado a escribir es la de volcar y exteriorizar mis miedos y mis preocupaciones y, en este sentido, el asunto del Medio Ambiente es algo que me quita el sueño desde hace tiempo. Uno de los temas del libro es el cambio climático (aunque me esforcé bastante para que esta expresión, cambio climático, no apareciese ni una sola vez en todo el texto), pero también lo uno a otros problemas que nos acechan, como el negacionismo de algunos líderes políticos y la intolerancia hacia determinados colectivos que parece estar repuntando en los últimos tiempos.

P.: Se confirma la destreza que tienes para armar puzles de personajes con historias entrelazadas. Está claro que te sientes cómoda con este estilo de narración. ¿Crees que es más sencilla o más complicada que una historia más lineal?

M.B.: Supongo que eso depende de cada autor. A mí me gusta escribir historias cruzadas, con más de un protagonista. Creo que eso permite contar la historia desde distintos puntos de vista y se enriquece la narración.

P.: Si algo me ha sorprendido es la atmósfera de sordidez y desasosiego que flota en toda la narración. Supongo que eres consciente de que hay una clara evolución desde la primera novela.

M.B.: Sí, creo que mi estilo ha cambiado. A veces pienso que me he pasado de sordidez en esta novela, pero la historia me pedía escribir así. Quizás me han influido los autores que he leído en los últimos años y también mi tendencia creciente a huir de lo cursi (no soporto las historias cursis). Con esto no quiero decir que mi anterior novela, Las vidas que pudimos vivir, fuera cursi, pero quizás había en ella un tono más inocente, menos crudo.

P.: El final es abierto, imagino que intencionadamente. A mí, personalmente, me encantan. ¿Pero cuál es tu opinión? ¿Por qué lo elegiste para La extrañeza de la lluvia?

M.B.: La novela es bastante cruda, pero quería escribir un final en el que se intuyera cierto atisbo de esperanza. No es un final feliz en estricto rigor, pero sí un final que invita a pensar que puede haber una salida. Por eso lo escribí de esta forma.

P.: Sé que también has tocado el género del relato y del microrrelato. A mí esta novela me recuerda mucho a una de las características del micro. Sugiere una historia muchísimo más amplia que lo que está meramente escrito. ¿Es algo intencionado? Quiero decir, si cuando la escribías querías que fuera. Dejar ahí las ideas para que se fueran cociendo a fuego lento en la mente de los lectores.

M.B.: Me gustan las historias en las que no se cuenta todo, aquellas en las que el lector debe rellenar los huecos que faltan o que incluso dan pie a distintas interpretaciones. Esto es lo que me gusta leer y, por tanto, lo que también me gusta escribir. Es cierto que se parece un poco al microrrelato, pues en este género literario lo más importante es precisamente lo que no se escribe.

P.: Mayte, no dejo de pensar en que detrás de esta novela está la mano de una mujer. Hay una sensibilidad especial. Ojo, no digo ni mejor ni peor. Sólo distinta. ¿Crees que hay diferencias en la forma de narrar de las mujeres con respecto a los hombres? No quiero parecer sexista, ¿eh?

M.B.: Creo que sí hay diferencias. No tanto en el estilo, sino más bien en el desarrollo de los personajes y en el enfoque que se da a determinados temas. Por ejemplo, en mi novela hay un capítulo casi dedicado por completo a las visitas de una serie de mujeres a la consulta de un ginecólogo. Sinceramente, creo que esto no podría escribirlo un hombre y, si lo escribiera, desde luego el enfoque sería muy diferente.

P.: Me consta que además de escritora, tienes otros trabajos: remunerados y no remunerados, como bibliotecaria o madre. ¿Como y cuándo escribes? Vamos, que cómo te las apañas.

M.B.: Voy sacando los ratos que la vida me va permitiendo. Últimamente he desarrollado una gran capacidad de concentración y soy capaz de escribir casi en cualquier parte, incluso con mi hijo al lado viendo dibujos animados. En mi cabeza las novelas y los relatos se están escribiendo a lo largo de todo el día (a veces también de la noche, pues padezco de cierto insomnio). Retengo en la cabeza esas ideas o las escribo resumidamente en libretas y en el bloc de notas del móvil, y cuando puedo las desarrollo en el procesador de textos del ordenador.

P.: ¿Qué te inspira? ¿Qué escritores o escritoras te influyen?

M.B.: Me inspiran las noticias de los telediarios, mi propia vida, la vida de la gente que me rodea, la vida que me imagino que puede tener un desconocido que se cruza conmigo en el metro, las conversaciones que mantengo con la gente…

Últimamente he leído mucha literatura hispanoamericana contemporánea, sobre todo escrita por mujeres, todas excelentes y con una enorme potencia narrativa: Samanta Schweblin, Fernanda Trías, María Fernanda Ampuero, Nona Fernández, Pilar Quintana, Ariana Harwicz… Creo que estas escritoras me están influyendo inevitablemente. Entre las narradoras españolas, Sara Mesa creo que es también una clara influencia para mí.

P.: Pregunta inevitable: ¿qué va a ser lo siguiente?

M.B.: A finales de año publicaré un libro de relatos con la editorial Niña Loba.

P.: Sé que tu primera novela fue autopublicada. ¿Te ha sido muy difícil que una editorial tradicional te publicase tu segunda novela?

M.B.: La envié a varias editoriales. Recibí algunas negativas y varios silencios y, finalmente, la editorial Maluma me llamó para decirme que estaban interesadas. Poco después recibí también un correo del editor de Niña Loba manifestándome su interés en publicar mi libro de relatos, así que el contacto con el mundo editorial tradicional no ha sido tan difícil como imaginaba que iba a ser. Supongo que he tenido suerte.

P.: Y por último, esto no tiene mucho que ver con nada. O sí. ¿Quién sabe? Mayte Blasco, elige un color, un olor, un sabor.

M.B.: El color violeta y el olor a tierra mojada.

No podía ser de otra manera, dado el nombre de la novela. Pero es que me consta que es cierto, que a Mayte Blasco le gusta la lluvia y ese olor característico que deja tanto como a mí. No nos ha confesado su sabor preferido. Así que lo dejaremos para la siguiente.

2 comentarios en “Mayte Blasco. La lluvia suave

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